Querida hija:

Parece que fue ayer el maravilloso día, en que después de meses de atenciones y cuidados con el embarazo, te pude tener entre mis brazos por vez primera y sentir la enorme alegría de conocerte. Comenzaba así uno de los mejores y más complicados cursos que he matriculado en mi vida, el de ser madre.

Ahora que te has convertido en una mujer y vas a contraer matrimonio, me pregunto qué consejos podría darte para que esa experiencia resulte positiva y enriquecedora para tu vida.

Comenzaré diciéndote que el matrimonio es como un barco que emprende un viaje sin destino certero, con dos tripulantes que toman turnos para hacer las maniobras con el timón. Pueden surcar aguas mansas y también aguas rebeldes, pero siendo ambos como un solo capitán al mando, tomarán las decisiones para ir atravesando mares, estrechos, golfos y océanos, con los esfuerzos dedicados a que la embarcación no naufrague.

Al contraer matrimonio la vida que has conocido hasta ahora cambiará, pero no debes tener temor, porque se trata de que ya estás preparada para asumir un nuevo desafío.

El matrimonio te va a convertir en una persona más responsable. Hasta ahora vivías con más desenfado y aun siendo una hija adulta e independiente, económicamente hablando, dejabas que tus padres tomaran muchas decisiones por ti. A partir de que te cases, deberás tomar las decisiones dentro del matrimonio, con tu esposo, analizando lo mejor para ambos, y siempre podrás contar con el consejo y el apoyo familiar, siempre me tendrás a tu lado para ayudarte, pero las decisiones sobre lo que dentro del matrimonio se debe hacer, son tu responsabilidad y la de tu esposo.

Cuando se trata de contraer matrimonio debes tener presente que estarás creando tu propia familia. Es importante que lo hagas con la persona adecuada, aquella que has llegado a conocer lo más posible, por la cual sientes amor y que sabes que te ama, porque no es menos cierto que disfrutarán de mucha felicidad dentro del matrimonio, compartiendo la vida juntos, pero existirán momentos difíciles e inevitables que solo con mucho amor serán capaces de superar.

Dentro del matrimonio solo los esposos sabrán establecer las reglas, porque deben existir algunas para que la convivencia sea feliz. Puedo decirte que hagas esto y que no hagas aquello. Puedo hablarte de mi experiencia como esposa durante 19 años, pero en realidad no se trata solamente de escuchar los consejos y las sugerencias de los que te quieren, porque lo que para mí puede haber funcionado dentro del matrimonio, para ti puede no ser una solución. Junto a tu esposo deberán determinar cómo llevar el matrimonio de manera feliz, alimentado cada día esos sentimientos de amor, cariño, respeto, admiración, pasión y deseo, que los llevaron a contraer nupcias.

También asumirás a una nueva familia al contraer matrimonio. La familia de tu esposo y tu propia familia se conjugarán a través de vuestro matrimonio convirtiéndose en una gran familia. En algún momento decidirán tener hijos y deben estar muy conscientes de planificar esa procreación, para que ese nuevo integrante de la gran familia haya sido deseado y esperado por todos.

¿Qué te sientes nerviosa ante semejantes cambios y responsabilidades?

Eso lo sé hija, pero es natural, todas pasamos por ese momento en el que incluso tenemos la duda de estar haciendo o no lo correcto. Pero no te aferres a ese pensamiento, solo considera que estás realmente enamorada y  vas a contraer matrimonio porque lo deseas tanto como tu pareja. Lo demás se va asumiendo según se va presentando la vida cotidianamente y ya verás cómo vas aprendiendo a ser esposa. Terminarás seguramente dándome lecciones a mí.

Nunca contemples la posibilidad del fracaso. Piensa que vas a contraer matrimonio y será para bien. Porque el matrimonio es una etapa a la que se debe llegar cuando se ha disfrutado de la infancia y de la adolescencia como lo has hecho tú, de manera intensa. Si bien no significa el fin de tu divertimento como chica joven que aun eres, dentro del matrimonio existirán acuerdos que respetar y de alguna manera tu compromiso espontáneo con ese hombre que amas, te impedirá tomar algunas decisiones de manera unilateral, como solías hacer antes de casarte. Por eso es importante que como chica soltera ejecutes aquellos retos que tal vez como mujer casada y luego madre, no sea prudente asumir.

Entiende hija que no estás perdiendo tu libertad. A veces se tiene esa idea, de que al contraer matrimonio, tanto el hombre como la mujer, pierden su libertad y no pueden hacer aquello que de solteros disfrutaban. Efectivamente habrán muchas cosas que ahora deseen hacer juntos, no por obligación sino por placer, pero teniendo en cuenta esas reglas de las que te hablaba, que pueden considerarse dentro del matrimonio, cada integrante de la pareja tendrá derecho a su individualidad. Eso es algo que deben hacer valer y respetar ambos.

Por último recomendarte que confíes en ti misma. Nunca pienses que no estás preparada para enfrentar el matrimonio y sus consecuencias, la vida nos alista cuando necesitamos estar listos. El matrimonio puede ser difícil en ocasiones porque la convivencia puede ser complicada, incluso entre padres e hijos que han nacido y se han desarrollado en el seno familiar.

¿Cómo no serlo cuando dos personas adultas, que pueden tener hábitos y costumbres diferentes, deciden vivir juntas?

Pero la historia ha demostrado que los humanos contraen matrimonio porque necesitan vivir en comunión. Llegas a cierta edad adulta en la que te separas del seno familiar para avanzar por tu propio sendero y es mejor hacerlo en compañía de ese ser, que siendo tu pareja, se llega a convertir en parte de ti misma.

Hija, he vivido la experiencia de un matrimonio feliz por varios años. Lamentablemente cuando el amor muere en alguno de sus integrantes, no tiene sentido mantenerlo, puesto que uno de sus pilares más resistentes es precisamente el AMOR. Pero mientras duró, lo disfruté como deseo que disfrutes el tuyo. No consideres los fracasos ajenos, considera tu propio éxito. Por supuesto que puedes observar, analizar y aprender de los errores que muchos comenten y que yo misma pude haber cometido, procurando no tropezar con esa piedra que ya me golpeó a mí, pero considera que al contraer matrimonio ganas un compañero que te apoye en la difícil faena que es vivir.

Sé feliz hija mía, disfruta la vida en compañía que sabe mucho mejor, y si esta experiencia no resulta ser lo que esperabas, tranquila, se cierra ese episodio por su propio peso y ya se abrirá otro igual de bonito, porque todos tenemos derecho a contraer matrimonio y procurar la felicidad en pareja, aunque requiera de varios intentos.

Con todo el amor del mundo,

Mamá

1 Comentario

  1. Me gustó mucho el artículo porque de una manera amorosa, amena y concreta evalúa los escenarios posibles ante el nuevo reto de contraer matrimonio y los muestra claramente, sin excesiva positividad ni negatividad, viendo ese acto tal y como es: un acto de amor donde dos son los que construyen un mismo camino.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here