Tal vez mi pregunta, ¿eres sexualmente feliz en tu matrimonio? , los lleve a reflexionar sobre esa realidad y piensen qué tanto han logrado esa plenitud con su pareja dentro del matrimonio, o quizás  recapaciten si, una vez lograda, la han mantenido con el paso de los años después de casados.

En este artículo responderemos a interrogaciones que seguramente se han hecho sobre el sexo en pareja y que contribuirán a que ese matrimonio que están viviendo sea sexualmente feliz.

¿Alcanzan ambos la plenitud cuando tienen relaciones sexuales?

Es necesario saber si ambos alcanzan tal plenitud. En ocasiones las mujeres fingen el orgasmo para no hacer sentir mal a su pareja o que simplemente no las consideren frígidas.  Y en el caso del hombre puede suceder, que aunque logre llegar al clímax, no se sienta pleno, pues el sexo no resultó cómo lo deseaba.

Es un error pretender que ha sido bueno un encuentro sexual cuando no es así. No finjan el goce, expresen lo que sienten o lo que no sienten, e intenten comprender que cada persona necesita de estímulos determinados, incluso cambiantes en el tiempo, por lo cual se deben  desarrollar mutuamente esos estímulos para lograr la completa satisfacción. Es fundamental preocuparse porque la pareja sienta la plenitud del sexo. Si uno solo se satisface, no estamos hablando de una pareja sexualmente feliz.

¿Conversan en el matrimonio sobre sexo?

En el matrimonio se tiene que poder hablar de todo y no pueden existir prejuicios en cuanto a platicar de sexo. Una pareja sexualmente feliz es aquella en la que sus integrantes hablan desenfadadamente de posiciones sexuales que desean practicar, de motivaciones que les provocan excitación sexual, de cuáles son las zonas erógenas que prefieren sean estimuladas y de qué manera. Conversan sobre temas relacionados con el sexo e intercambian opiniones sin el menor reparo. Dicen lo que les gusta y lo que nunca harían.

¿La frecuencia con la que tienen relaciones sexuales es la adecuada?

Cuando el matrimonio se afianza, se tienen hijos y las preocupaciones laborales, familiares y económicas se hacen notar, las parejas tienden a disminuir la frecuencia con que tienen sexo. Muchos comentan sobre cuál sería la periodicidad ideal. Pero no se trata de llevar un contador, porque las relaciones sexuales necesitan deseo y pasión por parte de ambos integrantes de la pareja. Piensen que provocan tanto placer al matrimonio, que pueden contribuir a aliviar todas esas preocupaciones que la vida nos genera. Sean capaces de aislar de la mente cualquier desvelo y provoquen el disfrute sexual con su pareja, tantas veces como tengan la oportunidad y el deseo. Después se pueden resolver los problemas con más bríos.

¿Se sienten complacidos con el cuerpo y los órganos sexuales propios y los de la pareja?

No se trata de tener el mejor cuerpo, no se trata del tamaño o la capacidad de los órganos sexuales, se trata de gustarnos tal y como somos, se trata de entender a nuestro propio cuerpo y saber cómo asimila mejor el placer. Se trata de disfrutar de lo que la naturaleza nos dio y saberlo explotar, para deleitarnos y provocar el deleite de nuestra pareja. Claro que tiene que existir el gusto y la atracción entre ambos, pero sobre todo no pueden existir complejos, ni vergüenza de la desnudez. Simplemente hay que concentrarse en el disfrute, que cuando eso se logra, lo menos importante son los detalles del físico.

¿Procuran la satisfacción mutua de las fantasías personales sexualmente hablando?

Es muy saludable que si tenemos una fantasía sexual por realizar, la propongamos a nuestra pareja. Es obvio que algunas fantasías van a ser descartadas, porque señores, lo que pasa por la mente de los seres humanos es increíble, pero muchas ansiedades sí pueden ser satisfechas y lo que un matrimonio haga con relación al sexo, con plena aprobación de ambos miembros, está más que permitido. Dentro de una pareja sexualmente feliz, sus integrantes son cómplices de las fantasías eróticas más sensuales, intensas y hasta dulcemente perversas, que cada cual es capaz de imaginar.

¿La violencia o la coacción están presentes en las relaciones sexuales dentro del matrimonio?

Si es así, no estamos en presencia de un matrimonio sexualmente feliz. Ambos deben desear el sexo con ansias, con pasión. Tal vez en un momento determinado uno de los dos tenga más deseos y sea el que propicie el encuentro sexual, pero a través de la estimulación adecuada, en nuestra pareja puede también surgir la motivación. Lo que no se puede hacer es recurrir a la violencia para satisfacer un deseo personal momentáneo.

¿Tienen problemas para lograr la satisfacción sexual como pareja, independientemente de que se aman, se gustan y sienten pasión mutua?

Si se trata de una pareja en la que no está funcionando el sexo, independientemente de que se sienten apasionados, le dedican tiempo a las relaciones sexuales, hablan sin tapujos del tema y han intentado la satisfacción mutua de diferentes maneras, es aconsejable consultar a un especialista, medicamente hablando. Deben tratarse en pareja para determinar las causas que pueden estar provocando esta situación y poder lograr un matrimonio sexualmente feliz.

Tal vez estas no sean las únicas interrogantes que sobre el tema se hagan, pero seguramente contribuirán a pensar sobre la sexualidad que como pareja casada están experimentando,  y a reflexionar sobre cómo llegar a ser una pareja sexualmente feliz, en caso de que no lo estén experimentando como matrimonio.

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