El divorcio nunca es algo agradable, ni siquiera hay un manual de manejo de situaciones como estas. Es difícil mantener una postura correcta cuando el dolor, el desencanto, el abandono, y todo el torbellino de sentimientos nos nublan la razón en momentos tan difíciles como estos. Aún más embarazoso si es además el padre o la madre de nuestros hijos…Por amor a ellos debemos comportarnos con entereza, aunque estemos en pedazos.

Cuando el divorcio no se lleva a cabo por otros motivos ajenos al amor, como intereses económicos y la relación está en constante conflicto, los hijos pueden sufrir más traumas que en una separación. Hay que tener la sabiduría y la madurez para darse cuenta cuando poner fin a una relación que daña a todos los miembros de la familia. El bienestar emocional de nuestros pequeños no es negociable. Un entorno donde florezca el respeto, el amor, la comprensión, y la estabilidad los hará crecer felices.

Si luego de mucho pensar, no existe solución, ni perdón para las faltas, ni amor que reconquistar y es inminente que la única alternativa es continuar la vida por separado, comienza una nueva etapa para toda la familia que debemos gestionar con responsabilidad por el bien de los pequeños.

¿Es posible el divorcio pacifico?

Lo común es pensar que luego del divorcio, de haber distribuido los bienes, establecido las visitas, y la guarda y custodia de los hijos todo terminó. Les aviso… NO ES ASI…

Comienza una nueva etapa, llena de situaciones raras, y en muchos casos de una guerra fría, de chantajes emocionales con los niños, reproches, culpa y todo un escenario negativo que debería poderse evitar. Es responsabilidad de la pareja manejar la situación lo más equilibrada posible, siendo coherentes con la realidad de cada caso y las circunstancias del momento.

Aspectos importantes para lograr un divorcio, sin dañar a los hijos

Comenzaré diciéndoles que lo mejor será que aboguemos por una separación responsable; poniendo siempre en primer lugar, la tranquilidad de nuestros niños. Debemos asumir que es una nueva etapa de cambios radicales para todos y cada uno la sufre de manera diferente, el respeto debe ser la postura a defender en ambas partes. No podemos perder de vista la profundidad de este momento, pues no es simple.

Respetar el significado del divorcio para ambos

Es el fin de nuestra vida en común, la terminación del proyecto familiar, de sueños, planes y expectativas. La muerte del amor, la ilusión y la perdida de todo nuestro tiempo invertido en construirlo. El cambio de la dinámica familiar, de las responsabilidades educacionales de los hijos, la modificación de nuestra economía y apoyo familiar. Además de ver a los pequeños sufrir la ausencia del otro, y sacar fuerzas para consolarlos a pesar de nuestro duelo emocional. Esta situación en muchos casos nos desborda o nos paraliza, si es el caso debemos darnos cuenta de que necesitamos ayuda profesional. Es un período en el que deberás utilizar todo el apoyo que esté disponible.

Es importante asesorarse en los trámites de divorcio

Se debe acudir a un especialista en estas competencias que pueda defender nuestros derechos. Pero si estamos ante una gran indecisión o contradicción emocional, puede entorpecerse el proceso legal dejándonos un saldo negativo.Una postura correcta, facilitará el tránsito de la litigación. Debes descubrir cómo conciliar la separación legal y la emocional.

El vínculo que se crea al tener hijos es para toda la vida, esa persona y su familia siempre serán los familiares de nuestros hijos. Nos separamos, pero seguimos siendo padres en común, debemos respetar al otro para no herir a los pequeños. Hay que centrarse en el bienestar de todas las partes.

Ser discretos con los motivos del divorcio

Mantener discreción; las causas del divorcio pertenecen a la esfera íntima de cada pareja, no es sano que este en boca de todos lo que paso, siempre pueden llegar comentarios desagradables a los pequeños. Por ningún motivo se recomienda contar a los hijos los porqués de la ruptura, ni entrar en detalles. Siempre habrá tiempo para esto cuando sean adultos y tengan la capacidad de comprender.

No crear bandos, el divorcio no es una guerra

Ninguno de los padres debe intentar comprar el amor de los hijos, ni juzgar al otro. Los hijos, necesitan poder estar con ambos sin sentir que traicionan a alguno de ellos al amar al otro. No existe bando que escoger, son dos partes del corazón de estos pequeños. No olvidar que el padre o la madre, es una de las personas más importantes de su vida, y las decisiones con respecto a estos deben ser consensuadas. Hay que apostar por procesos conciliatorios, que promuevan la unidad familiar, no de una sola parte.

Todos deben ganar y aprender que ceder no es en ninguna medida una derrota, sino una negociación. Las prioridades deben ser siempre los hijos, sean estos mayores o menores. Los conflictos hay que minimizarlos y velar por el bienestar de los pequeños.

Un divorcio inteligente es una negociación 

Tener claro que los procesos de divorcio no deben ser enfocados como batallas en las que hay ganadores y perdedores. Valorar este, como un proceso natural y ya común en nuestra sociedad. Sin perder de vista que según especialistas; no es el propio divorcio el que afecta a los niños, sino la manera en que los adultos lo enfocan y lidian con el proceso

Una familia que los cónyuges se han separado puede continuar ofreciendo seguridad, amor, y apego a los hijos. Es, por tanto,imprescindible una separación responsable y cuidadosa para que nuestros hijos no sean dañados colateralmente.

Estar preparados para aceptar las nuevas parejas

El divorcio tiene implícito la entrada de una nueva pareja de ambas partes y debemos manejarlo con cuidado por el bien de los hijos. Cuando nuestra ex pareja, ya rehízo nuevamente su vida sentimental, entra una nueva persona en la ecuación. Esto debe ser tratado con cautela, pues los niños deben tener claro que no es una usurpación del rol del otro padre, solo es un miembro más. Y por mucho que queramos ignorarla, va a estar, sino será otra persona. Inevitablemente, en algún momento tendrá contacto con los niños, debemos prepararlos y estar preparados. Es la nueva pareja de papa o mama, y debe ser respetada, sin demostrarles nuestros sentimientos al respecto. Debemos tener en cuenta que los pequeños necesitan tiempo para aceptar que sus padres no estarán juntos como pareja nuevamente, y que logren ver a la nueva relación sin recelos, ni como el motivo que hace imposible la reconciliación.

Hay que dejarles claro que mama y papa, ya no están enamorados.

Las crisis son oportunidades de crecimiento, de evolución. Nos ayudan a amarnos más, a renovarnos. Aunque en ello dejemos la piel, el que no se adapta, perece. Es una poda que permite un nuevo modo de florecer. Todo el dolor desaparecerá en algún momento, el tiempo cura las heridas, alivia los rencores. En algún momento reharemos nuestra vida y volveremos amar nuevamente, en mayor o menor medida. Nos convertiremos en personas distintas, más sabias, pues el mayor aprendizaje se obtiene de situaciones difíciles.  El divorcio no es una derrota, ni un fracaso, sino un cambio necesario. El mejor manejo que podemos hacer de esta etapa es verlo como algo transitorio, que nos dará una nueva oportunidad de encontrar otra persona diferente, quizás una relación que aporte más felicidad que la anterior a nuestras vidas.

Escrito por Soraya Madero Durán

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