Cuando dos personas deciden involucrarse sentimentalmente como esposos, deben sentir que esa aventura para la cual se han convertido en cómplices, dará al traste con un matrimonio exitoso.

Muchas lectoras y lectores se preguntarán si realmente un matrimonio exitoso es posible, dado el gran número de divorcios que se producen cotidianamente en la sociedad actual. Pero contradictoriamente a lo que pueden indicar las estadísticas, pensamos que sí, que el matrimonio entre dos personas enamoradas que desean compartir la vida, puede funcionar de manera genial y tener éxito, tomando en cuenta algunas consideraciones que permitan la fluidez en la relación, así como el disfrute de un ambiente de armonía y paz.

Veamos cuáles serían las consideraciones a valorar con el fin de tener un matrimonio exitoso:

Sabiduría al enfrentar los desacuerdos

Es evidente que existirán muchos temas en los que no van a tener la misma opinión y conllevarán al debate, porque cada integrante de la pareja creerá tener razón con respecto al asunto del que se discrepa. Es necesario discutir, pero debe hacerse con calma, hablar en tono adecuado, no utilizar palabras obscenas, no faltar el respeto y mirar directamente a la pareja cuando se están exponiendo los criterios.

Expresiones de cariño y agradecimiento siempre son necesarias

Las frases de cariño y las demostraciones de afecto influyen mucho en el éxito del matrimonio. El decir buenos días, tardes o noches no ha pasado de moda, aunque duermas y vivas con esa persona. Las gracias por las cosas que te ofrece también son necesarias, pues a veces lo cotidiano cuesta esfuerzo y no se llega a considerar importante.

Reconocimiento del error cuando nos equivocamos

A veces nos equivocamos y aunque la vida demuestre que estamos en un error, no somos capaces de reconocerlo ante nuestra pareja. Si es necesario pedir disculpas no te resistas a dar el paso.

 Confianza y honestidad entre ambos

Debe existir entre los cónyuges suficiente confianza para que los celos no formen parte del matrimonio. Un celo inocente, que solo reafirma cuanto nos importa nuestra pareja, está permitido, pero los celos ciegos e injustificados nunca. Honestidad con la pareja y consigo mismo da paz espiritual.

Deja el pasado justamente dónde está

Si cada vez que exista un desacuerdo entre la pareja, traen a colación los conflictos del pasado que ya fueron superados, no pueden avanzar hacia el éxito, se estancan en el recuerdo de algo que lastimó en su momento, pero que no tiene sentido traer al presente. Resuelvan el conflicto con los argumentos del hoy y del mañana.

Los hijos importan pero el matrimonio también

Debemos darle espacio a la pareja para que celebre y disfrute de la relación sin la presencia de los hijos. Cierto es que deseamos compartir todos los espacios de felicidad con ellos, pero también resulta saludable dedicarse momentos exclusivos de pareja que no tienen que ser específicamente asuntos de alcoba. Los hijos van a entender que los padres disfruten de paseos y espacios propios.

Complace a tu pareja con pequeños detalles

Cómo la conoces sabes lo que le gusta, lo que se le puede antojar y qué puedes hacer para mantenerla feliz. Un detalle simple puede hacer la diferencia y darte más créditos en la asignatura “matrimonio exitoso”.

Aprende a terminar una pelea que se prolonga

Muchas veces no hay acuerdo que ponga fin a una discusión, nadie da “el brazo a torcer”. Cuando esto sucede no tiene sentido continuar discutiendo en el momento, porque se puede llegar a un punto de no retorno. Es indispensable utilizar recursos como una frase cariñosa, un cambio de tema o el empleo de algún elemento de humor, para propiciar el fin temporal del desacuerdo que no tiene sentido prolongar.

Diseño de proyectos en común

El primer proyecto que pueden tener en común es por supuesto la procreación y crianza de los hijos, que ejecutan entre ambos durante toda la vida, aun cuando ya los descendientes son mayores de edad. Pero se pueden impulsar otros proyectos en común como la remodelación de la casa, un viaje de vacaciones y segunda luna de miel, la inversión en algún negocio, un curso de alguna especialidad afín a ambos, que puedan aliviar la monotonía inevitable del matrimonio que ya lleva años de creado.

Sean esposos y cómplices

Para que el matrimonio tenga éxito debe existir complicidad entre los esposos. Se trata de poder contar con tu pareja para aliviar las tensiones del trabajo, para buscar soluciones a problemas personales que se puedan presentar, para conversar sobre temas de la actualidad y de la vida. No solo son esposos, sino que son amigos, compañeros y en la intimidad son amantes. Deben tener la confianza para hablar sin tapujos y expresar lo que desean, lo que esperan de su pareja, incluso y sobre todo, en lo referente a la sexualidad, buscando que todas las ansiedades personales sean satisfechas dentro del matrimonio.

No vamos a pensar que lograr un matrimonio exitoso es “pan comido”, pues implica mucha dedicación por parte de ambos miembros.

También vale la pena comentar que si un matrimonio llega a su fin tras el paso de cierta cantidad de años, no quiere decir que no haya tenido éxito mientras duró. Sus miembros pueden haberlo conseguido y aun así, decidir la disolución del mismo. Los motivos para poner fin a una relación conyugal pueden ser varios, pero si sus miembros son capaces de repasar los años vividos y considerar que tuvieron una unión feliz, que logró alcanzar muchos de los objetivos propuestos, en paz y armonía, no podemos dejar de catalogar esa relación como un matrimonio exitoso, aunque no duradero.

De manera que es posible alcanzar el status de pareja ideal y debemos ser optimistas y positivos al pensar al respecto. Trabajando siempre en plural más que en singular, aportando ideas, trasmitiendo pensamientos y apoyando al cónyuge, se puede conseguir.

“Porque matrimonio es más que la mera unión de dos personas ante un notario, matrimonio es pensar,  luchar, crear, crecer y enfrentar la vida, entre dos”

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