Maternidad vs matrimonio en las mujeres primerizas. Acápite introductorio.

¡Hola! Me encantaría sentarme a escribirte un cuento de hadas en el que todo está tan bien estructurado que lo irremediable es un final feliz. Pero considero que cuando accedes a matrimonio.me buscas de una mano amiga que te guíe o al menos te de algunos mensajes subliminares que te hagan más fácil la vida matrimonial. Es por eso que hoy te traigo un tema que más allá de lo que puedas imaginar nos toca muy de cerca y es la dialéctica cotidiana de las mujeres primerizas.

¿Maternidad vs matrimonio en las mujeres primerizas? La receta.

Maternidad vs matrimonio en las mujeres primerizas

Para todo en la vida hay una primera vez. La primera vez que caminamos, el primer día de escuela, nuestro primer amor… pero este tópico concibe las mujeres primerizas, como el primer enfrentamiento a la maternidad; que la mayoría de las veces se contrapone a la profesión y el matrimonio, sino somos capaces de asumir el reto con una filosofía de vida constructiva. No hay recetas, son solo algunos consejos los que te presento, desde mi experiencia personal.Ante todo te aconsejo leer el artìculo : cuando se puede comenzar a planificar una familia, seguramente te servirà mucho la informaciòn.

Quien te escribe tiene un nene de 10 meses, es económica y está casada. Lo cierto es que no me ha sido fácil y que cada día pienso en la mucha falta que me hace mi madre fallecida hace 4 años. Lo que he aprendido ha sido guiada por la pediatra de mi bebé, su fisiatra, la neumóloga y un sinfín de especialistas que me han colaborado en lo que considero la etapa más difícil de mi vida y la que en el plano emocional más me ha hecho crecer como ser humano.

 las mujeres primerizas? Maternidad vs Matrimonio.

Maternidad vs matrimonio en las mujeres primerizas

Aunque te pueda parecer un tópico horrendo, las mujeres primerizas al asumir la maternidad sienten temores, dudas y todo tipo de sensaciones que la llevan a hacer del bebé el centro de toda la atención. Obviando el cuidado que como mujer en el plano físico y espiritual merecen nuestros esposos; y esto para nada debes de asumirlo como un rasgo machista. Se trata de que si no proyectamos una actitud abierta al dialogo y el intercambio de las experiencias de este momento irreversible de nuestras vidas como parte de la convivencia matrimonial. Inconscientemente estamos condicionando en la mente de nuestro cónyuge el papel de mujer, amante y amiga; por el mero hecho de ser la madre de un hijo (a). Y un matrimonio sostenible no excluye ninguna de las condiciones anteriores, sino que se hace viable en la medida en que podamos conjugar cada una de estas.  Esa es la clave del éxito.

No se trata de ser más mujer que madre, llamo la atención sobre esto, sino conjugar ambas posiciones con inteligencia y compañerismo. Porque nuestro hijo (a) necesita que seamos mujeres capaces de hacer perdurable el matrimonio y ofrecerles la posibilidad del crecimiento junto al padre. Pero además, porque si somos capaces de superarnos intelectualmente le damos una razón para que se sientan orgullosas de nosotras.

La maternidad no exime la capacidad intelectual, sexual ni de cuidado estilístico. Sino que recaba más de estas como bases para un crecimiento psicomotor adecuado de nuestros hijos. Pero para lograr todas estas metas es preciso hacerse una agenda que nos permita organizar el tiempo y crear hábitos para el mejor aprovechamiento de las 24 horas del día.

Maternidad vs matrimonio en las mujeres primerizas. ¿Cómo conjugar la maternidad y el matrimonio?

Maternidad vs matrimonio en las mujeres primerizas

Aunque sin lugar a dudas notarás una referencia marcada en el primer año de vida de los bebés. Los consejos que te relaciono a continuación son perdurables y válidos para cualquier etapa de su vida y favorecen la orgánica matrimonial.

  • La maternidad es una decisión muy importante en el ámbito del matrimonio. Es común dudar de la capacidad para asumir tan importante misión unida a múltiples temores. Y no son solo las mujeres quienes experimentamos toda clase de sentimientos, sino también los hombres aunque se mantengan más retraídos a la hora de exteriorizarlos. Por tal es muy importante desde los primeros momentos de la concepción establecer con nuestra pareja un dialogo franco que nos permita auto proyectarnos con un consenso de prioridades, valores y disciplinas que deseamos inculcar en la vida que está por comenzar. Ello fortalece la unión.
  • Se requiere de una mente positiva. El hecho de visualizar que todo saldrá bien ayuda a que así sea. Además de que nos aporta seguridad en nuestro actuar para con el bebé y nuestro esposo, que de modo circunstancial la mayoría de las veces se convierte en el proveedor del hogar; tendrá la tranquilidad necesaria para realizar su trabajo. Y se animará a compartir de manera activa y feliz la crianza del bebé. No percibiendo de esta una idea equivocada, que transmitimos cuando lo que exteriorizamos son quejas y enunciamos nuestras renuncias. Se trata de un crecimiento personal y la formación de una vida que hemos deseado, no de una condena que puede incidir en la disolución del matrimonio.

 

  • Es válido dejarse aconsejar. Pero muy incorrecto hacer de la educación de tu hijo un esquema de otras experiencias, o permitir multiplicidad de criterios que lo único que van a lograr a corto y largo plazo es una disfuncionalidad conductual en el carácter del niño. Como matrimonio que ha decidido tener descendencia la educación de tu hijo es cosa de dos, el padre y la madre, aprovecha la oportunidad desde el primer día para aprender a colegiar y esto fortalecerá tu matrimonio. Porque esta es la base de la proyección social que ustedes decidan dar de la familia que han construido.
  • Aunque la labor materna prevalece, es un error creer que por ser mamá eres perfecta y no puedes pedir ayuda. Ante todo eres humana, no te cierres al dialogo con tu pareja y permítele la participación a otros en apoyo. Ello solidifica los valores familiares.
  • Saber decir no, de buena manera, en forma educativa. Siempre uno de los padres es más flexible que el otro en la educación del bebé. Pero ello no significa que de los dos sea el mejor. Desde pequeño educa a tu hijo a valorar lo que tiene; y aunque ello es aplicable a otras situaciones de la vida igualmente, decir no se toca o no puedes comer dulces en este momento es una opción válida. Pero nunca manifiestes esta divergencia de criterios frente a tu hijo, hazle ver que las respuestas y directrices en su vida son una en consenso de dos. Esto fortalece el respeto en la pareja.

Maternidad vs matrimonio en las mujeres primerizas

  • Confeccionar una agenda para tu bebé con horarios estructurados, aunque no de modo rígido, te ayuda como madre a que la vida sea más fácil. Y además estás inculcando en tu hijo algo tan importante como la disciplina. A la vez que facilitas tener un momento intimo con tu pareja, no solo por el mero hecho de sostener relaciones sexuales, sino en favor de la comunicación que es un valor imprescindible en las parejas para que sean sólidas y se pertenezcan.
  • El hogar no debe transformarse en un lugar sigiloso al momento de dormir el bebé. Es necesario que desde el primer día de la llegada de este a la casa se acostumbre al entorno. Ello tiene una facultad interactiva, en el día la madre puede aprovechar este sueño en el bebé para hacer los quehaceres del hogar y en la noche podrá disfrutar de espacios más alargados de sueño y mimos con su pareja.
  • Constrúyanse expectativas realistas. Esta es una forma básica de fortalecer los valores que los unen como pareja en comunión con el bebé. Trácense metas cumplibles como familia a corto y largo plazo, que fortifiquen la percepción del mérito de decidir una vida unidos. Y puedan relatarse como méritos familiares.

Maternidad vs matrimonio en las mujeres primerizas. Conclusiones.

Espero resulten válidos estos consejos a las mujeres primerizas. Recuerden que no consisten en tips perfectos ni disciplinas inquebrantables. Su único propósito es hacer dentro de los estándares del matrimonio feliz, interesante la opción de asumir la maternidad. Buen provecho!

 

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