Aunque el matrimonio constituya una bella unión entre dos seres que se aman y muchas veces escuchemos que cuando hay amor no importa la edad, te convidamos a reflexionar sobre la realidad de contraer matrimonio a temprana edad.

Seguramente la reflexión va dirigida en primer lugar a los padres que muchas veces autorizan y hasta promueven estos matrimonios, pero también es necesario que los adolescentes consideren las consecuencias que se pueden producir cuando deciden constituir un matrimonio a edades tan tempranas.

Y algunos se preguntarán a qué edades nos estamos refiriendo cuando utilizamos el término de matrimonio a  temprana edad y podemos acotar aquellas comprendidas entre los 11 y los 18 años, cuando de contraer nupcias se trata. No quiere esto decir que con 18 años ya un individuo, que continúa siendo un adolescente, se encuentre preparado, cualquiera sea su sexo, pero evidentemente cuando no se ha alcanzado ni siquiera esa edad, estamos seguros de que no existe la madurez necesaria para asumir la responsabilidad de un matrimonio.

Veamos las consecuencias que una unión a tan temprana edad puede traer consigo:

Durante la adolescencia el individuo se encuentra en plena formación de su identidad

Habiendo vivido tan poco, un ser humano cuya edad oscile entre los 11 y los 18 años no ha logrado aún su autonomía, de manera que contraer matrimonio a temprana edad puede provocar vacíos emocionales y conflictos existenciales difíciles de superar.

Las niñas y adolescentes son expuestas a grandes riesgos

Los embarazos desarrollados a tan temprana edad y la probabilidad de que nazcan bebitos prematuros o bajo peso es mayor, puesto que biológicamente los cuerpos de las chicas no han alcanzado la madurez ideal para la concepción.

Por otra parte, algunos estudios desarrollados por la UNICEF, destacan que las niñas y adolescentes que contraen matrimonio a temprana edad, tienen más probabilidades de experimentar la violencia doméstica y los abusos de género, llevados a cabo por sus propios esposos dentro del matrimonio.

El desarrollo estudiantil y el posible proyecto de vida de los niños y adolescentes se trunca

Cuando contraen matrimonio a temprana edad, las niñas pueden sufrir ante la obligación de asumir una maternidad precoz, mientras los niños y adolescentes varones que contraen matrimonio, también aprecian como se desvanecen sus sueños, teniendo que asumir las responsabilidades económicas que el este tipo de unión implica.

Problemas en la pareja

Cuando las chicas y los chicos comienzan un matrimonio a temprana edad, son más las probabilidades de que presenten problemas de convivencia que terminen con la relación. Se ha comprobado que estas parejas asisten con más frecuencia a las consultas de terapia familiar.

Repercusión social

Las niñas adolescentes que son obligadas por sus padres a contraer matrimonio a temprana edad por quedar embarazadas, tienen luego dificultades para encontrar trabajo, y puesto que muchas veces son abandonadas por el esposo a su suerte y deben criar solas a sus hijos, se crea un problema social que repercute en el adecuado desarrollo de los hijos engendrados.

Así mismo, la educación que como niñas, niños o adolescentes les pueden brindar a sus hijos, dista mucho de ser la ideal, pues ellos mismos no terminaron de aprender y de  educarse lo suficiente. Por más que cuenten con el apoyo de los abuelos, los padres deben jugar el rol fundamental en la educación de sus hijos y siendo tan inmaduros no consiguen lograrlo.

Las niñas y adolescentes que se casan a temprana edad, generalmente abandonan sus hogares y pueblos natales, para vivir con la familia del esposo, sumergiéndose en un aislamiento social provocado por la pérdida del contacto con sus amigas, compañeras de estudios y del barrio. Muchas veces dejan de relacionarse hasta con sus propios familiares, que no establecen vínculos frecuentes con ellas, porque respetan las condiciones de aislamiento establecidas en el matrimonio con hombres, que por ser mucho mayores, las celan de manera exagerada.

La mayoría de los casos de actividad sexual sin protección que se dan en las niñas y adolescentes de temprana edad, ocurren dentro del matrimonio. No les resulta posible la planificación de los embarazos, no son educadas en cómo evitarlos mediante los métodos anticonceptivos existentes y el esposo no utiliza los medios de protección conocidos que pueden evitar una gestación no deseada. Simplemente se embarazan y al mismo tiempo contraen enfermedades de trasmisión sexual que luego complican el embarazo y la natalidad.

Se calcula que cada día se casan 39 000 niñas o adolescentes en el planeta. Muchas son chicas de temprana edad, pertenecientes a  culturas arcaicas, que aún utilizan las bodas concertadas en las que no existe el amor, solo conveniencias materiales, y son obligadas a casarse con hombres mucho mayores.

Es responsabilidad de los padres el no propiciar la ocurrencia de algún matrimonio a temprana edad, cuando se sus hijos se trata. Se deben considerar opciones alternativas, antes de obligar a una niña o adolescente a casarse por haber quedado embarazada.

Es válido comentar que a veces las niñas y adolescentes de temprana edad tienden a contraer matrimonio por problemas que se presentan en sus hogares, relacionados con maltratos físicos o psicológicos, y otros tipos de violencia, considerando erróneamente que el matrimonio es un escape ante la ocurrencia de los mismos. Incluso hay niñas y adolescentes de temprana edad que llegan a propiciar un embarazo pensando en forzar la ejecución de un matrimonio. No se percatan de las nefastas consecuencias que una decisión así les puede ocasionar.

El matrimonio no solo se trata de amarse y desear la convivencia con el ser amado. El matrimonio significa responsabilidad, respeto a los derechos y deberes que establece la ley y formación de una nueva familia.

Si eres niña, niño o adolescente de temprana edad, no pienses trivialmente en el matrimonio, ni tampoco aceptes la obligación de contraerlo sin que sea tu deseo. Hay leyes que hoy protegen a las chicas y chicos, destacando la necesidad que existe de respetar los derechos de los niños.

Para contraer matrimonio siempre habrá tiempo. Disfruta de tu niñez y de tu adolescencia, son momentos que no volverán, se inocente, irresponsable y actúa con desenfado, como lo suelen ser los chicos y adolescentes que aún no han llegado a los 18 años. Deja que alcances la madurez necesaria para asumir una vida bonita pero responsable, que es lo que significa contraer matrimonio.

Si eres padre de una niña, de un niño o de un adolescente, recuerda que eres responsable por su formación y su educación. No propicies nunca la ocurrencia de un matrimonio a temprana edad, pensando en resolver un problema familiar, pues estarías provocando otro aún mayor. Recuerda que:

“Es más fácil construir niños fuertes, que reparar adultos rotos”

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