La vida en pareja al igual que provoca satisfacciones también puede suscitar problemas matrimoniales, saber reconocerlos y enfrentarlos en su génesis será muy oportuno con el fin de que no afecte de manera irremediable la convivencia.

El matrimonio como institución social que implica la vida en común de dos caracteres similares pero no idénticos, presupone un reto y la misión que tenemos es enfrentarlo poniendo lo mejor de nosotros mismos, pues la vida es dinámica e incontrolable.

CARACTERISTICAS DE LOS PROBLEMAS MATRIMONIALES

Los problemas matrimoniales están ahí, listos para estallar de un momento a otro, pues son un componente indisoluble de la vida en pareja.

Tienen una naturaleza subjetiva, puesto que son intangibles y su incidencia emocional sobre cada uno de los cónyuges es distinta e independiente a partir de los preceptos que tengan de vida.

Los problemas matrimoniales tienen una dinámica similar a la de un tornado. Existen momentos de mucha calma y otros de constantes divergencias. Pero lo importante no radica en tener o no problemas matrimoniales, sino la capacidad para resolverlos.

De manera contraproducente coexisten modelos de matrimonio en que las discusiones son parte de la rutina de cada día, dejándose envolver por un círculo vicioso perjudicial para ambos que en la mayoría de los casos aseveran que es una forma de amar. Es a lo que se le denomina violencia de género cuando los límites de la discusión conllevan violencia verbal y/o física.

TIPOS DE PROBLEMAS MATRIMONIALES

Como ya he hecho mención, los problemas matrimoniales tienen un carácter subjetivo, pues son provocados por la recepción de acuerdo con los  preceptos que realizan las personas de un hecho en concreto y por tal, en cada quien tienen una connotación específica. A la hora de clasificarlos, pudiese decirse que existen los siguientes tipos de problemas:

-Insigne; no incide con fluctuaciones en tu vida.

-Dócil; cuando condiciona el logro de un objetivo de manera inesperada.

-Pernicioso; actúa con perjuicio social, físico, emocional y/o material.

-Amenazador; existe un peligro latente de que el hecho puede derivar en una situación grave, aunque de modo circunstancias lo que existe es solo una sospecha.

-Provocador; impone una acción justificativa para el logro de un objetivo que nos es favorable.

ENFOQUE CORRECTO PARA ENFRENTAR PROBLEMAS MATRIMONIALES

La posición correcta ante los problemas matrimoniales no es hacer caso omiso a ellos, sino reconocerlos y enfrentarlos en su génesis. No siempre la gota que derrama la copa es la esencia del problema, usualmente suele ser una manifestación y de lo que se trata es de ser objetivos para eliminar el mal de raíz.

De aquí se deriva la importancia de que los cónyuges como parte de su vida matrimonial incorporen “reglas” o códigos en base a los cuales guiar su conducta, dígase tanto el juego de roles, como la compartimentación de obligaciones.

5 TIPS PARA MANEJAR LOS PROBLEMAS MATRIMONIALES

La solución de los problemas matrimoniales se basa en lo fundamental en prueba y error, dado que ninguna pareja es un modelo perfecto y preconcebido en modo exacto al que se le puedan aplicar técnicas de negociación. No obstante me he aventurado en presentarte algunos tips que sí tienen una efectividad demostrada en el manejo de los problemas matrimoniales.

-Los problemas matrimoniales están ahí para ser gestionados y hasta tanto no los manejes no desaparecerán. El tiempo que pierdas sin hacer nada para con ellos podrá resultar tu peor aliado. Hacer caso omiso a la señal que nos dan los problemas en su surgimiento percibiéndolo como un método de solución es incorrecto, pues lo único que provocaremos es exacerbarlos  hasta un punto que no tengan solución.

-No te dejes cegar por la impotencia, ello te priva de la habilidad de valorar diferentes alternativas de solución y las emociones tienden a sobredimensionar las situaciones en el momento en que nos sentimos heridos. Es importante entre las parejas establecer códigos a la hora de discutir los problemas. ¡No! A la violencia verbal ni física. En ocasiones también puede mediar un tipo de señal que conozcan ambos cónyuges para establecer que uno de los dos está sumamente irritado y ese no es el momento correcto de exponer sus puntos de vista. Eso sí, fijando el compromiso de negociar en otro momento concretamente.

-Convierte los problemas matrimoniales en un desafío y pon a prueba toda tu inteligencia emocional. Es diría que  imprescindible al momento de abordar los problemas matrimoniales la receptividad en la escucha y la reflexión previa al hablar. No es prudente tratar de adivinar al otro, sean claros y directos a la hora de formular sus inquietudes para lograr una mayor comprensión.

Para discutir los problemas matrimoniales es importante escoger el momento correcto, lo cual se estructura a partir de dos componentes: la disposición de tu pareja a hablar sobre el problema y segundo la intimidad, pues los factores externos influyen directamente en el tono que asuma una determinada discusión.

Además, las parejas con hijos no deben discutir frente a estos pues les trasciende un modelo incorrecto de disfuncionalidad familiar, se resquebraja el respeto y los más pequeños pueden asumir como consecuencia patrones incorrectos al momento de establecer sus relaciones interpersonales.

-Haz un justo manejo de tus emociones. Es importante a la hora de conversar los problemas matrimoniales cuidar el lenguaje corporal, pues este muchas veces va más allá de lo que decimos y acrecienta la tirantez entre ambos cónyuges.

-Trabajar para la solución de un determinado problema compromete serenidad y seguridad. Es importante también saber leer a la pareja para detectar si en algún momento de la discusión asume una posición no colaborativa, de modo que podamos manejarlo y posponer la situación para después, no sin antes dejar en claro lo importante que nos resulta analizar en conjunto el determinado problema.

-Evitar las sobreestimaciones y el absolutismo a la hora de negociar con tu pareja un problema matrimonial es importante. La negociación que debemos establecer para nada tiene que ver con el dramatismo. Si te has puesto demasiado emocional, es preferible que apeles a las pautas que te referí con anterioridad y pidas tiempo o que te des cuenta es mejor hacerlo, porque ha sido tu pareja quien ha ganado en intensidad.

-A la hora de comunicar un determinado problema es importante centrarse en su esencia y no en la forma, pues muchas veces traemos el lastre a este momento de discusiones anteriores, eventos no relacionados; y lo que empieza por un tema resalta una lista llena de punticos negros que van en detrimento de la relación.

-No hay que perder la esencia del problema. Con esto quiero referirme a que no siempre la bomba detonante de la discusión es el problema en sí, sino una manifestación y el centro es el juego de roles que no nos hemos preestablecido en común como dinámica en el hogar de modo concreto; o los límites de lo permisible o no entre ambos como matrimonio.

NO HAGAS PARTÍCIPE A OTROS DE TUS PROBLEMAS MATRIMONIALES

En modo concreto lo que te presento como conclusión son dos tips a los que por su importancia he querido hacerle mención aparte relativos a la gestión de los problemas matrimoniales.

Ante todo porque les reconozco como una tendencia en las relaciones de pareja en los momentos en que las cosas no parecen funcionar y por la otra para recabar tu atención en la necesidad de no hacer práctica de ellos por sus efectos contraproducentes.

En primer lugar, en una discusión de pareja no te arriesgues al extremo tomando decisiones de las que con posterioridad te pudieras arrepentir si previamente no has valorado con justa objetividad sus implicaciones. Con esto te hago mención a los arranques que a veces tenemos de poner ultimátum y aludir el tema divorcio.

El otro punto es sugerirte que no te auxilies con terceros sobre el juicio o la decisión a tu problema matrimonial. En primera instancia porque estás rebasando los límites de la intimidad de tu pareja y la confidencialidad en vano, pues a menos que se trate de un problema de principios que no estés dispuesta a perdonar en pocos días estarás de plácemes con tu cónyuge e indujiste a un juicio errado sobre él a otra persona que desde entonces no lo verá de la misma forma.

Y es bien sabido que la verdad varía en dependencia de quien la cuente. Por otra parte estás permitiendo la intervención de terceros en tu matrimonio por una falsa necesidad que sentiste en el momento que estabas ofuscada, que te traerá en un futuro situaciones contraproducentes cuando desde otra posición te indispongas ante una intromisión que no estás dispuesta a admitir.

Siempre que termines de gestionar un problema en tu matrimonio disfruta de un momento de reconciliación verdaderamente emocional con gestos y palabras de amor que les sirva a ambos para desarraigar los sentimientos de rencor y rivalidad que pudiesen haber quedado rezagados a la solución del problema.

Escrito por Catalina Medina

 

 

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