Con el nuevo milenio algunos conceptos en las parejas han cambiado. Las relaciones del siglo XXI muestran cómo algunas chicas no quieren renunciar a su soltería, sin embargo desean estar con alguien para compartir, pero sin que robe su libertad, su capacidad de decidir por sí misma.

Porque quieren mantener el derecho a tener amigos, a salir sin su pareja, a no compartir con su contraseña en el móvil, a vestirse como le gusta sin recibir reprobación, en fin que no desean ser controladas.

Ellas aman la libertad, no admiten que las espíen, les reclamen o exijan, ni que por cualquier detalle les formen un caos. Quieren estar solteras, pero a la vez tener a alguien comprensivo que les permita la libertad que tanto cuidan.

Es cierto que la vida en pareja a veces está regida por códigos heredados de padres y abuelos, de lo que la sociedad impone con sus normas de moralidad y ética, y surgen férreas ataduras que en un momento determinado no se aguantan más y se rompen.

No obstante, se aprecia ya en las relaciones del siglo XXI nuevos acomodos o tendencias, como la de no vivir bajo el mismo techo, estar juntos en determinadas ocasiones, sin un compromiso que reste la independencia.

 

CONSERVAR LA LIBERTAD, UNA PAUTA DE RELACIONES DEL SIGLO XXI

No son pocas las chicas que acogen con beneplácito ese acomodo que sugieren las relaciones del siglo XXI, las cuales implican estar con una pareja pero sin un compromiso oficializado, sin papeles firmados para poder amar, como eternos novios o amantes, dándose el uno al otro, bajo el precepto de ser a la vez independientes.

Este tipo de relaciones establece que la pareja no atosigue, no aísle del entorno de su vida social, del intercambio con amigos, no rechace sus gustos, sus preferencias, no persiga a donde va, solamente acepte.

Por supuesto, que están tan arraigadas las formas de convivencia heredadas de padres y abuelos en el matrimonio, que se necesita mucha comprensión y un espíritu muy abierto para aceptar ese tipo de relación, porque la pareja generalmente tiende a controlar, por temor a dar mucha libertad y perder a su compañera.

Pero a pesar de esos riesgos, sigue sumando seguidoras estas relaciones del siglo XXI, en las que se reafirma como una de sus pautas mantener la libertad.

CONCILIAR EN LA RELACIÓN DE PAREJA LA NECESIDAD DE LIBERTAD

Para conciliar la necesidad de libertad en las relaciones del siglo XXI se requiere marcar un límite desde que comienzan, sin dar margen, sin demorar, porque podría entonces la pareja sentirse ya en posesión del derecho a controlar, a exigir.

De ahí que las mujeres que quieren ser solteras pero estar con una pareja en una relación un tanto informal, se apresuren a decirle desde el comienzo cuáles son las condiciones por las que deberán regirse en lo adelante.

En este post, iremos refiriéndonos a cada una de ellas.

MANTENER UN ESPACIO PARA COMPARTIR CON AMISTADES

Es lógico que la pareja haga planes para compartir con amigos y generalmente en una relación tradicional se suma a ese plan el esposo, la esposa y en ocasiones hasta los hijos.

Pero en este tipo de relaciones del siglo XXI resulta diferente, se desea tener  libertad en la elección de las amistades, en la frecuencia con que se pueden reunir y compartir, eso sí, de manera personal, sin que la pareja tenga que estar siempre presente en ese tipo de encuentros.

Y a su vez, permite al otro elegir igualmente con quien relacionarse, ir a un partido de fútbol, a una conferencia, hacer un viaje sin tener que ir los dos juntos.

Porque en este tipo de relación se respeta el espacio de cada cual, no se cela, no se controla, se expresa un alto nivel de autoestima y seguridad. Se parte además del concepto de que quien es amigo o amiga de la pareja no tiene por qué serlo de su contraparte también.

DECIRLE NO CUANDO NO QUIERE ESTAR CON SU PAREJA

Quienes mantienen este tipo de relaciones del siglo XXI se sienten en total libertad de decirle a su pareja, con gran naturalidad y sin mentiras, que ese día quieren estar sin compañía, disfrutar de la soledad para escuchar música, descansar, ver una peli o irse a un SPA, de compras o a dar un paseo.

Desde el incio se establecieron esas pautas en la relación, por eso no sorprenderá ni provocará un enfado, una bronca, decirle que ese día no desea estar juntos.

OPTAR POR NO VIVIR BAJO EL MISMO TECHO

Como este tipo de unión promueve la libertad, no establece ataduras, rompe con lo convencional, una de sus opciones es no vivir bajo el mismo techo, solamente elegir cuándo dormirán juntos, cenarán, compartirán juntos.

Es como un noviazgo que alarga la ilusión de los encuentros. Siempre aparecerá un detalle para que la relación mantenga su viveza y habrá que cuidar por alimentar la pasión, el interés, sin caer en la perniciosa rutina.

NECESIDAD DE MANTENER UN EQUILIBRIO EMOCIONAL

Por supuesto que en este tipo de relaciones del siglo XXI se deberá velar por mantener un equilibrio emocional, algo imprescindible para que no caduque el deseo, la pasión, la pretensión de dar y recibir.

Habrá que tener presente el precepto de “Ni poco, ni demasiado, todo es cuestión de medida”. Porque no se debe atosigar, pero tampoco despreocuparse de la pareja, dejarla hacer, no preocuparse por hacerse sentir de alguna manera. Hay que tener muy buen tino para alcanzar la medida adecuada, la que satisfaga.

RUTINA Y ESPONTANEIDAD EN RELACIONES DEL SIGLO XXI

Esta tendencia o acomodo que muchas chicas asumen y que les permite sentirse ellas mismas completas, con libertad, acompañadas al mismo tiempo, se establece sobre la base de que su compañero igualmente quiera seguir esas pautas.

Ya la mujer en ese caso no será un complemento del hombre, sino una amiga, una amante, una compañera con quien divertirse, hacer el amor, viajar, pasear, mantener una ilusión que se alimenta a partir de la rutina, pero no de la rutina perniciosa que mata y no alimenta la relación, sino de aquella que por su espontaneidad reserva sorpresas, complicidades asumidas con gusto.

Y no se trata de que las mujeres que quieren estar solteras pero con pareja, tengan que tener ahora un hombre, pasada una semana otro y así sucesivamente, sino de mantener a ese novio eterno, a ese amante con el cual se divierte,  se pasea, se van a beber y luego intimar, sentirse plenos, con la atracción viva.

O sea, que dentro de la irracionalidad que plantea el amor ser un tanto racionales con el fin de no perder el espacio individual al que se tiene derecho, la libertad de compartir con amigos, la elección a estar en soledad cuando se necesite para meditar, descansar, sentirse dueño del espacio.

Pero a la vez echar de menos a la persona elegida, con la cual se logra estar a gusto, sin perder las prerrogativas de estar soltera, pero con él.

Redactado por Mónica

 

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