¡Felicidades! Ya disfrutaron de un evento único en sus vidas: la ejecución de un matrimonio siendo los principales protagonistas, pero después de la boda y la luna de miel, ¿qué sigue??

Pues la vida en común es lo posterior y vale la pena iniciarla con el pie derecho.

Algunos aspectos deben ser tenidos en cuenta para lograr una mejor fluidez de la relación, cuando se trata de convivir en pareja, y tener en cuenta las siguientes consideraciones, te ayudarán a conseguirlo.

Después de la boda y la luna de miel, ¿qué sigue??

Enviar los agradecimientos tras el matrimonio

Teniendo en cuenta que muchos amigos y familiares colaboraron con la celebración del matrimonio, algunos enviaron regalos, postales y felicitaciones de diversa naturaleza, después de la boda y la luna de miel es de muy buen gusto, que la esposa y el esposo coordinen el envío de agradecimientos a todas aquellas personas que de alguna manera contribuyeron con la feliz unión. No es preciso efectuar impresiones con estas gratitudes, ni  utilizar el correo postal. Simplemente se dividen entre ambos la cantidad de personas a contactar y a nombre de los dos, envían mensajes digitales con los agradecimientos y la dirección del domicilio actual de la pareja, si es que cambiaron su residencia.

Organizar las finanzas en pareja

Seguramente invirtieron parte de los ahorros de ambos en la celebración y el viaje de novios, por lo que resulta muy saludable analizar con qué dinero cuentan como pareja para enfrentar los gastos venideros. Después de la boda y la luna de miel, será preciso organizar la economía y establecer las prioridades. Pensar en la creación de un fondo para eventualidades y vacaciones es una buena idea. También es válido que analicen cuál debe ser el presupuesto a destinar para los gastos corrientes mensuales y en consecuencia, planear los gastos extraordinarios en esos primeros meses de matrimonio.

Establecer los roles en el hogar

Para lograr desde el inicio una convivencia idónea, después de la boda y la luna de miel se deben establecer de común acuerdo los roles que cada cual va a desempeñar dentro del hogar. En los tiempos actuales tanto hombres como mujeres trabajan fuera de casa aportando ingresos a la economía familiar, de manera que las tareas que cotidianamente se deben ejecutar en el hogar deben ser repartidas y asumidas de buen agrado por cada miembro de la pareja.

También deben acordar cómo van a efectuar el pago de las  obligaciones monetarias contraídas. Pensemos en adeudos comunes como pueden ser  la renta, los seguros, la alimentación, el combustible y otros particulares. Todo lo que se pueda coordinar previamente, evitará situaciones desagradables cuando lleguen las cuentas por pagar comunes.

Procurar un adecuado período de adaptación

Si no han vivido juntos antes del matrimonio, los primeros meses de convivencia después de la boda y la luna de miel, constituirán un período de adaptación a una nueva vida que no debe ser comparada con la anterior, ni para bien ni para mal.  Simplemente se debe mirar hacia el futuro y tomar del pasado las buenas experiencias que nos pueden seguir funcionando en la vida presente.

No será fácil asumir las costumbres y manías de la pareja, cuando estas no tienen mucho que ver con las nuestras, pero con paciencia y buena voluntad se puede lograr una relación armoniosa caracterizada por el amor y la comprensión.

Algunas parejas demoran hasta dos años para sentirse plenamente adaptadas a esa nueva manera de enfrentar la vida, como un matrimonio, pero no deben existir temores ni escepticismos al respecto. Otras por el contrario se adaptan totalmente a esta manera de vivir, dentro del primer año posterior a las nupcias.

Decorar la nueva morada

Después de la boda y la luna de miel, con ideas propias y con la ayuda de aquellos sitios de decoración que pueden visitar en la red de redes, ambienten los espacios de la vivienda que ocupan, para que al regreso del trabajo, puedan sentir que han llegado a ese lugar que los identifica como pareja.

No se trata de invertir muchos recursos, porque muchas de las soluciones que se pueden poner en práctica son económicas. El asunto es dedicar un tiempo para visualizar cómo quieren que luzca determinado espacio y proyectar las variantes que pueden llevar a cabo para lograrlo.

Sentirán una satisfacción indescriptible cuando vean la obra realizada.

Disfrutar la vida en pareja

Las ventajas de la vida en pareja son muy claras y los primeros meses después de la boda y la luna de miel, nos permitirán comprobarlo. Los problemas cotidianos dejan de ser individuales, las preocupaciones laborales son escuchadas, analizadas y compartidas entre dos, se siente el apoyo verbal y físico de la persona con la que vives, se disfruta del afecto, del cariño, de ejecutar labores en común, de compartir la mesa y la cama. Es muy placentero que al despertar, la primera imagen que ilumine tu día, sea la del ser que amas.

Tómense el tiempo para valorar todo eso y alimenten esa relación de pareja desde los primeros días para que no muera.

 

La verdadera aventura que significa un matrimonio comienza después de la boda y la luna de miel. Situaciones positivas y negativas ocurrirán en la vida de esas dos personas que han tomado la decisión de volar juntas. El amor será la principal motivación para superar las adversidades y para disfrutar de los momentos felices, que seguramente superarán a los instantes de tristeza.

“Que todas las noches sean noches de bodas y

que todas las lunas sean lunas de miel”