Aunque el tema de los hombres que atacan la autoestima de sus esposas es muy serio, yo me voy a permitir comenzar este artículo con un chiste. Ya verán más adelante que será útil hacerlo así, no lo crean fuera de lugar:

Una pareja de casados iba de paseo por el centro comercial. La esposa se fija en un lindo vestido expuesto en una vitrina. Al notar su interés en la prenda, el esposo le dice: Ni lo mires ¿has pensado cómo quedará ese vestido en ese cuerpo de lavadora que tienes? La esposa no contestó, se encogió de hombros y siguieron andando. Más adelante tropiezan con una tienda de artículos de playa, y la esposa se queda mirando un bikini rojo de lo más mono. Una vez más el esposo ataca: Eso ni lo pienses. ¿Tú en bikini con ese cuerpo de lavadora? Ya en la noche, los esposos se van a la cama. El esposo, sabiendo que ella está de malas, intenta cogerlo todo en broma, y zanjar el problema teniendo sexo. Se acerca insinuante a ella y le dice: Mamita…. ¿Qué tú crees si echamos a andar la lavadora esta noche, eh? A lo que ella responde: ¿Para lavar el trapito ese….? No vale la pena ¡Lávalo a mano!

¡Muy buena respuesta! ¿No lo creen?

Bueno, aunque el chiste esta bueno, y se trata de una escena ficticia, la situación que refleja es muy real, no lo duden, y no tiene nada de cómica. Mujeres que son atacadas en su autoestima por su propio esposo son vistas todos los días. Mujeres que andan por la vida tristes, apagadas, desmotivadas, y absolutamente infelices. Porque cuando una pareja de enamorados contrae matrimonio, ambos lo hacen confiados en que son la persona más importante del mundo para el otro, y entonces, cuando, al pasar de los años, una mujer que se casó ilusionada comienza a recibir de su esposo frases hirientes, actitudes despectivas, y adjetivos peyorativos, el golpe es duro.

Cabe entonces preguntarse: si se supone que marido y mujer sustenten su unión en el amor, ¿Por qué hay hombres que atacan la autoestima de sus esposas?

¿POR QUÉ HAY HOMBRES QUE ATACAN LA AUTOESTIMA DE SUS ESPOSAS?

Existen diferentes causas que explican la conducta de los hombres que atacan la autoestima de sus esposas. Veámoslas:

Se trata de un hombre bromista

Hay personas muy bromistas, que no logran mantenerse dentro de los límites del chiste agradable, porque poseen un sentido del humor un poco exagerado, o retorcido, diría yo. Muchos tienen el concepto equivocado de que la burla a costa de otro es graciosa. Estas personas pierden de vista la mesura que hay que tener para todo en la vida, incluso para hacer bromas. Necesitan darse cuenta de que la burla es cruel, y que resaltar los puntos flacos de los otros es algo que no todo el mundo asimila bien, y casi siempre resulta en un saldo alto de sentimientos heridos. Los hombres casados muy bromistas, deben considerar esto y poner un freno en su hilaridad, cuando de la delicadeza de su esposa se trata.

El esposo es celoso

Los celos son otro elemento  que pueden ser la causa de que una mujer sea atacada en su autoestima por su propio esposo. Hay hombres que expresan sus celos de esa forma, es decir, su temor a que ella se fije en alguien más lo hacen intentar que se sienta incapaz de despertar interés en ninguna otra persona. Los celos son terribles influencias, que llevan a su víctima a destruir la autoestima de su cónyuge en aras de que quede fuera toda posibilidad de infidelidad. Olvidan que llevar una vida infeliz es un impulso perfecto para que la mirada se desvíe más allá de los predios matrimoniales.

El esposo es machista

Los hombres que han sido educados bajo el pésimo influjo de filosofías basadas en la superioridad del hombre, se convierten en esposos machistas. El afán de ejercer su autoridad sobre la esposa puede llegar a extremos tales que incluyan mecanismos para que ella nunca olvide su condición inferior, no sea que, considerándose  hermosa, inteligente, y capaz, conciba la peregrina idea de rebelarse….

Por qué los hombres que atacan la autoestima de sus esposas

La esposa no cuida su imagen

Hay mujeres que después que se han casado, y han transcurrido unos años, durante los cuales han tenido hijos, y se ha instalado la rutina en sus vidas, abandonan el cuidado de sí mismas. Sin embargo, nunca hay que dejar de ocuparse de la imagen, porque hasta la belleza natural más excelsa necesita de atenciones.  El esposo de una mujer que se ha entregado al desaliño puede comenzar a hacer tímidos señalamientos de la situación, muy cautamente, por temor a ofenderla. Pero ante el paso del tiempo sin que ella reaccione, el esposo simplemente se acostumbra a la idea de tener una esposa fea. A lo mejor ella no lo es, pero se empeña en parecerlo, y no le importa. La frustración del esposo se transforma en indolencia, y expresa su estado de ánimo mediante alusiones directas, ya desprovistas de toda precaución. Entonces se producen los ataques a la autoestima de la esposa, porque, de todos modos, ya él dio por sentado que la misma, simplemente,  no existe.

El esposo no ama a su esposa

El amor implica respeto, afán de protección, dedicación total a la persona que se ama. Por eso, no es compatible el concepto del amor con una actitud de agresión  premeditada hacia la autoestima del cónyuge.

Cuando un hombre sostiene una relación matrimonial con una mujer que definitivamente no ama, es inevitable que se produzcan tristísimos resultados, consistentes en continuada infidelidad, la falta de respeto consuetudinaria, y por supuesto, un desinterés total en las heridas que se puedan producir en la autoestima de su esposa.

El tema del ataque a la autoestima va más allá de la calidad e intensidad del amor que pueda existir entre los cónyuges, porque una persona no tiene por qué ser cruel con otra, aunque no la ame. Esta es una cuestión que atañe más bien al carácter de la gente, a características negativas heredadas de la crianza, del medio en que se ha formado la personalidad.

Hablemos entonces de qué hacer cuando una mujer es atacada en su autoestima por su propio esposo.

¿QUÉ HACER CUANDO UNA MUJER ES ATACADA EN SU AUTOESTIMA POR SU PROPIO ESPOSO?

Lo primero que hay que dejar claro es que si la actitud despreciativa viene dada porque el esposo no la ama, en verdad no hay nada que hacer. Todos los esfuerzos por rescatar una relación matrimonial son valederos únicamente cuando, a pesar de todos los problemas, subsiste el amor.

Yo creo que un hombre que sume a su esposa en el descrédito y la humillación por simple desquite, para hacerla pagar de algún modo la propia infelicidad que le produce el vivir con ella sin amarla, es un gran equivocado y un cobarde… y ella una ciega. Ante esta situación hay que ser valiente, y tener el coraje de decir “hasta aquí”. Él, necesita hacerlo para librarse de un compromiso que lo corroe y lo convierte en una mala persona, y ella necesita hacerlo para dejar de ser víctima de la frustración ajena.

En este caso la esposa tiene que abrir los ojos, y dejar de buscar amor donde no lo hay. Algunas soportan estas vejaciones porque creen que así le demuestran al esposo cuánto lo aman y que están dispuestas a todo para salvar el matrimonio. No ven que a un matrimonio sin amor no lo salva la lástima, la vieja y desgastada costumbre, ni el otorgamiento de un perdón no solicitado, como tampoco merecido.

Si el esposo ataca la autoestima de su esposa como broma, hay que ponerle límites al gracioso. En estos casos, la esposa no puede conformarse con la situación bastándole la ausencia de mala intención. Con buenas intenciones también se pueden producir heridas considerables. Ella debe negarse a que sus imperfecciones, como las que todos tenemos, sirvan de material para malos chistes. Él lo comprenderá, y en lo adelante, hará uso de su sentido del humor imponiéndose sanos límites.

En cuanto a los esposos celosos o machistas, aquellos para los cuales atacar a la esposa en su autoestima es un arma que usan para controlarla a ella o someterla bajo su autoridad, hay que tomar medidas más enérgicas. Partiendo siempre de la subsistencia del amor, estos hombres pueden trabajar en la erradicación del mal de fondo, léase los celos o la conducta machista, siempre que la esposa no adopte una pasividad de mártir. Un esposo que ama a su mujer estará siempre dispuesto a luchar por su matrimonio y a reconocer que el problema radica en él. Pero para ello se necesita que la esposa se pare firme en su posición de no dejarse atacar en su autoestima.

¿QUÉ PODEMOS APRENDER DEL CHISTE DEL INICIO?

Analicemos el chiste con que comencé el artículo. Del mismo pueden extraerse varias enseñanzas.

Primero: El esposo ataca la autoestima de su esposa burlándose de su cuerpo, pero detrás de ello está tratando de desalentarla para que no se compre los artículos que llaman su atención. Él  se refocila en que ella no tiene un cuerpo de sirena, pero él tiene un defecto mucho peor: ¡es un redomado tacaño!

Segundo: La esposa no replica de inmediato ante los reiterados ataques a su autoestima. Sin embargo, como se ve más adelante, no significa que los acepte pasivamente, solo espera el momento indicado para reaccionar. Típico de una mujer sabia, esperar el momento adecuado para cada cosa.

Tercero: Cuando ve mala atmósfera, el esposo trata de aliviar las tensiones con sexo. ¡Típico también! Pero no caigan en esa trampa. Cuando hay problemas que arreglar, eso tiene prioridad. Las grandes reconciliaciones dan lugar a estupendos encuentros sexuales, pero no funciona a la inversa: Tener sexo no conduce a una reconciliación sincera.  Además, después de haber sido ultrajada, y con la autoestima resquebrajada, ¡ni siquiera tendrán un buen sexo!

Cuarto: Al final, analicemos la respuesta de la esposa. No cabe duda de que es ingeniosa, y es la que le aporta la gracia al chiste, verdad? Pero, trasladándola a la vida real, tampoco es adecuada. Ella le pagó con la misma moneda, atacó su autoestima menospreciando su virilidad. Marido y mujer no pueden usar las ofensas para jugar un voleibol malsano, hasta ver en terreno de quién pica el balón.

¿Vieron lo que les decía, que el chistecito también iba a servir para aprender?

CONSEJOS PARA LAS MUJERES

Por qué los hombres que atacan la autoestima de sus esposas

Para que no sean atacadas en su autoestima por sus esposos, o solucionarlo si es eso lo que está sucediendo, he aquí unos consejos importantes:

  • Sean cuidadosas con su imagen, su higiene personal y su salud. Ninguna mujer es perfectamente bella, sin defectos, como ninguna es totalmente fea. La belleza es un logro de cada mujer. Que la vorágine de la vida no les impida ir al gimnasio, alimentarse correctamente, frecuentar el dentista y el salón de belleza, que el manejo sabio de la economía del hogar no destierre la adquisición de lindos modelitos y lencería sexy. Mantenerse y sentirse bellas las ayudará a tener una autoestima a prueba de misiles.
  • Recuerden que los hombres también envejecen. Hay un mito que contribuye mucho a que las mujeres sean atacadas en su autoestima, y es el que dice que las mujeres son víctimas de la edad, y del proceso de tener hijos, mientras que los hombres con la edad solo se ponen mejores. FALSO. Los hombres, queridas amigas, también son víctimas del envejecimiento y del deterioro. No se los digo para que combatan los ataques a su autoestima con la misma arma, puesto que ello solo convertiría su matrimonio en un amargo intercambio de ofensas. Se los recuerdo para que cuando el espejo les muestre un rostro envejecido, ojeras dejadas por largas noches en vela, un vientre con las marcas de los embarazos, o pechos que ya no son turgentes porque han amamantado a varios niños, no se sientan perdidas. Cuando su autoestima se vea amenazada por tales estragos, recuerden primero que muchas de estas cosas tienen solución, y segundo, que sus esposos también se llenan de arrugas y canas, les salen molestos pelos donde antes no tenían, y les crece la barriga, que la piel de ellos también se pone flácida, y también le salen verrugas.
  • Jamás permitan burlas de mal gusto a costa de sus defectos, ni siquiera en broma. Las burlas comienzan cómicas, pero después se hacen costumbre, y llegará un día en que dolerán.

CONSEJOS PARA LOS HOMBRES

Amen sus esposas con todo lo que el amor implica. A todos los hombres les agrada tener una hermosa mujer a su lado, y seguro que ella lo era, porque no se hubieran enamorado de ella, si, con todos sus defectos, a sus ojos, ella no hubiera sido la más linda del mundo. Por tanto, cuídenla, protéjanla, mésenla en un continuo arrullo de sinceros elogios. Su autoestima puede ser fuerte o frágil, pero, en cualquier caso, está en las manos de ustedes hacerla indestructible. Recuerden que la felicidad es el mejor de los cosméticos. No hay mujer más bella y perfecta que una mujer feliz.

Escrito Por: Meylin Rivero Chang

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